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Una cuestión de seguridad (o de sentido común del vendedor?)

¿Qué se entiende por antideslizamiento del pavimento? Métodos y normas para dar claridad a este tema

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La característica más desconocida, aunque importante, de las baldosas cerámicas es el “antideslizamiento”.
Se entiende por antideslizamiento la capacidad de una superficie de limitar o contrarrestar la posibilidad de resbalar y la consiguiente caída de una persona que la recorre caminando. Si en un ambiente residencial el antideslizamiento generalmente no se toma en consideración, puede ser fundamental, así también “en los exteriores”, en los lugares públicos o de trabajo donde un accidente podría ocasionar daños físicos importantes a quien pudiera caer y las consecuentes medidas legales al administrador de dicha superficie.
Debemos aclarar que la norma (sería mejor decir: las normas) no aclara absolutamente dicho argumento y hasta resulta inadecuada y de difícil interpretación.
En primer lugar, no existe un método universal para medir el antideslizamiento de un pavimento. En el mundo de la cerámica italiana se adoptan principalmente dos, pero hay otros y no menos considerados. No existe una verdadera imposición reglamentaria, además, cada fabricante al no tener restricciones especiales, puede no declarar el valor. Si lo hace, establece él mismo el método adoptado y puede publicar el resultado de las pruebas oficiales, hechas en los primeros azulejos producidos.
Todo esto se materializa en los catálogos de las industrias cerámicas, con la mayor parte de los productos no relacionados con los valores de antideslizamiento, y una parte mínima (generalmente los destinados a ambientes comerciales o industriales) declarados pero según métodos de prueba que decide el mismo fabricante. Para empeorar las cosas, contribuye el hecho que los diferentes métodos no resultan comparables entre ellos y a menudo parecen ser contradictorios ya que se basan en conceptos, a veces, opuestos : la acción frenante del relieve o de las puntas para el método del plano inclinado DIN; el efecto ventosa de las cavidades de la superficie por el método BCR.
No es verdad y no está escrito en ninguna norma, que si no se declara un valor, el pavimento debe ser comprendido, sin embargo, con el valor mínimo y “seguro”! QUÉ CONFUSIÓN!

Los principales métodos de prueba utilizados en el sector cerámico son:

Método DIN: se hace caminar a una persona sobre una plataforma revestida con el pavimento a probar. Sobre la superficie se hace fluir un líquido resbaladizo mientras que se va aumentando la inclinación de manera progresiva hasta que la persona no puede mantener el equilibrio y resbala. El operario es protegido con cables de retención; están normalizadas todas las condiciones de prueba (zapatos; líquido; velocidad de inclinación rampa; etc); es identificable una gran subjetividad debida al factor humano y además, las condiciones de prueba no reflejan el uso real del pavimento. El método DIN produce un índice que varía entre 9 y 13 (ej: R9) en pavimentos transitables con calzado, o alfabético (A B C) si es en pavimentos transitables incluso con los pies descalzos (ej: borde piscina). En ambos casos los índices están relacionados con el ángulo de inclinación que provoca el deslizamiento del evaluado. (Fig. 1)

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Método BCR: es un método instrumental cuyo resultado no depende de una persona física sino de una fórmula matemática. Consiste en apoyar un determinado peso (P) en el pavimento (en plano) interponiendo un cojín de goma y de cuero (Fig. 2). Al peso se aplica una fuerza motriz (F) hasta que produzca el arrastre. El “coeficiente de rozamiento” es el resultado de la expresión F/P (un valor que puede oscilar desde 0,1 a 1). El valor numérico expresado es comparado con la escala de referencia. La valoración sería más conceptual (desde “peligroso” a “excelente”), pero exenta de la subjetividad del operario y es más fácil de comparar superficies diferentes. La prueba tiene en consideración las posibles condiciones prácticas y entonces se realiza con cuero seco y mojado, y con goma seca y mojada. A diferencia de la DIN, es posible realizar el test sobre el pavimento ya chapado.

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Conclusión

De lo dicho anteriormente, se puede concluir que en el antideslizamiento de un pavimento cerámico, a pesar de ser llamado a garantizar una importante función de seguridad, existe actualmente una negligencia en las normas y en las empresas fabricantes. El resultado de esta evidente confusión reglamentaria es que, en caso de contencioso, será muy difícil atribuir responsabilidades certeras: ¿quién tiene razón en una causa de daño físico donde todos fácilmente pueden estar exentos de responsabilidades? El fabricante puede demostrar que el pavimento se encuentra conforme a lo declarado (especialmente si no existe un “declarado”); el constructor no ha tenido especiales aclaraciones del diseñador; el mismo diseñador, a veces, no indica un requisito deseado; el chapador simplemente se ha limitado a utilizar lo que ha llegado a la obra; el usuario ha elegido los azulejos sin más preocupaciones que las estéticas.

Es posibile en estos casos que las únicas cosas fácilmente demostrables y bien visibiles sean las radiografías o los resultados de estudios ortopédicos! Pero ninguno de estos datos nos dirá si el accidentado ha resbalado por insuficiente agarre del pavimento o por causas absolutamente independientes a él, no menos importante es la capacidad motora del momento, que podría haber sido por infinitos motivos influenciada por causas externas.

 

Autor: Maurizio Bardini